Hoy también es primavera. Cuando me desperté volví a desayunar café, con azúcar, pero amargo.
He dormido poco. Anoche nada parecía, excepto el "va" y el "ven" de tu cuerpo al mío en forma de recuerdo. El espacio era más grande y el ruido más triste. No me gusta abusar de las oraciones copulativas, pero es que esta vida disyuntiva no está hecha a mi medida. Es un circo indescriptible. Me gustan los cigarros con humo de colores y las batallas contigo de "smile-ball". Hacemos el equipo perfecto. La última noche que jugamos me di cuenta de que tengo un socavon en el bolsillo por donde se caen los trapecistas que saltaban con un triple salto mortal de tus labios a los míos y algún que otro funambulista que se paseaba feliz por la cuerda floja. Carezco de originalidad en muchas ocasiones pero eso te hace ser especial a mis ojos. Tengo colgado en la pared millones de momentos y guardados por diferentes escondites lo mejor de lo nuestro, que es con lo que yo me quedo. Que si un corcho de alguna botella abierta a mordiscos, algún ápice de manualidades, de tus manos...y algun comentario que otro que son mis tesoros.
No es fácil mantener las realidades cambiantes al día, siempre se nos quedan atrás algunas metamorfosis y otras veces nos traemos mariposas que ya perecieron.
La (no)última noche que jugamos fabricamos un repertorio de besos de todo tipo y un record guiness en sonreir aislados del mundo y de nosotros. (Me encanta sonreír por dentro).
Ahora tomaré otro café, no tan amargo, intercambiando letras contigo. Y está noche espero que todo parezca como mínimo una aproximación al paraíso. Sólo quedará un asfalto de distancia y unos cuantos paisajes en el camino.
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1 comentario:
una vez te lanzaste al vacío de decir algo en voz alta, y así lo dejaste, con un solo grito...
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